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Eurekademy

Cómo se mide un terremoto (y por qué la escala engaña a casi todos)

Cuando un terremoto llega a las noticias, siempre aparece un número: 6,4, 7,7, 8,1. Parece una regla normal en la que cada punto suma un poco más. No lo es. La escala con la que se mide un seísmo no suma: multiplica, y lo hace de una forma que solo se entiende del todo con una idea de matemáticas de Bachillerato. Vamos a desmontarla con el terremoto que sacudió Indonesia este agosto.

Qué ha pasado: un terremoto de 7,7 en Indonesia

El 15 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió las costas de la isla de Flores, en Indonesia, y obligó a evacuar a miles de personas por una alerta de tsunami que se levantó horas después. Según CNN en Español, el epicentro se situó a unos 68 kilómetros de la ciudad de Ende, a unos 15 km de profundidad, y el sismo dejó decenas de víctimas mortales y cientos de heridos.

En cuanto aparecen estas cifras, mucha gente piensa lo mismo: «un 7,7 será un poco más fuerte que el 6 y pico del mes pasado». Y ahí está el gran malentendido. La escala con la que se mide un terremoto no funciona como una regla de medir normal: cada punto no suma, multiplica.

Detrás de esa idea hay un concepto de matemáticas que se estudia en 4º de la ESO y en Bachillerato y que lo cambia todo: los logaritmos. Entenderlo bien no solo aclara las noticias; es exactamente lo que te van a preguntar cuando llegue el tema en clase.

Por qué cada punto multiplica: la escala es logarítmica

La magnitud de momento (Mw), la que usan hoy los sismólogos, es una escala logarítmica en base 10. La introdujeron Hanks y Kanamori en 1979 para superar los límites de la vieja escala de Richter. Que sea logarítmica significa que subir un punto entero no añade un poquito de energía: la multiplica.

En concreto, cada punto de más equivale a una amplitud del seísmo diez veces mayor en el sismograma y a una energía liberada unas 32 veces mayor (es 10 elevado a 1,5). Por eso subir dos puntos no es «el doble»: es 10 × 10 = 100 veces más amplitud y unas 1.000 veces más energía.

Salto de magnitudAmplitud en el sismogramaEnergía liberada
+1 (por ejemplo, 6 → 7)×10×32
+2 (por ejemplo, 5 → 7)×100×1.000
+3 (por ejemplo, 4 → 7)×1.000×32.000

Volvamos al terremoto. ¿Cuánta más energía liberó ese 7,7 que un sismo de 5,7, de los que apenas se notan? La diferencia de magnitud es 7,7 − 5,7 = 2 puntos. Como cada punto son 101,5 veces más energía, dos puntos son 101,5 × 2 = 103 = 1.000 veces más energía. Harían falta mil sismos «pequeños» para igualar a uno solo.

Y aquí es donde entran los logaritmos de clase de mates. El logaritmo en base 10 es, literalmente, «el exponente al que hay que elevar 10 para obtener un número». Por eso log(1.000) = 3 y log(32) ≈ 1,5. La escala de magnitud usa ese truco para comprimir cantidades gigantescas —desde una vibración imperceptible hasta el terremoto que arrasa una ciudad— en una regla cómoda del 1 al 10. Es el mismo mecanismo que hay detrás del pH en química o de los decibelios del sonido.

Magnitud no es lo mismo que daño: el error que más se repite

Hay un fallo que cometen hasta los telediarios: confundir magnitud con intensidad. No son lo mismo, y distinguirlas es media nota del tema.

  • Magnitud (Mw): un único número que mide la energía liberada en el foco del terremoto. Un seísmo tiene UNA sola magnitud.
  • Intensidad (escala de Mercalli, en números romanos I a XII): mide cuánto se nota y cuánto destruye en cada lugar concreto. El mismo terremoto tiene MUCHAS intensidades: brutal en el epicentro, casi imperceptible a 300 km.

Por eso dos terremotos de idéntica magnitud pueden dejar daños muy distintos. Depende de la profundidad (uno a 15 km hace más daño en superficie que uno a 600 km), de la distancia al epicentro, del tipo de suelo y de cómo estén construidos los edificios. La magnitud es física del foco; el daño es otra historia.

Que Indonesia tiemble tanto es, además, geografía pura: está en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, donde varias placas tectónicas chocan sin descanso. Cuando la tensión acumulada se libera de golpe, esa energía viaja como ondas sísmicas —las rápidas P y las más lentas S— que son justo lo que registran los sismógrafos y con lo que se calcula la magnitud.

Si te toca este tema en Física o en Ciencias de la Tierra, estos son los tres errores que más nota quitan:

  1. Tratar la escala como lineal: pensar que un 8 es «un poco más» que un 7. Es unas 32 veces más energía.
  2. Mezclar magnitud e intensidad: o confundir la escala de Richter (magnitud) con la de Mercalli (intensidad).
  3. Olvidar que el logaritmo es base 10: log(100) = 2, no 100. Un despiste de exponentes cambia el resultado por un factor de mil.

Cuándo vale la pena un profesor particular

Los logaritmos son de esos temas que, si se te atragantan al principio de curso, luego reaparecen por todas partes: en la escala de un terremoto, sí, pero también en química, en las funciones exponenciales de 2º de Bachillerato y en media selectividad de matemáticas. Una laguna en septiembre se arrastra hasta junio, porque cada tema nuevo se apoya en el anterior.

Por eso, si vas a reforzar, lo que de verdad mueve la nota es la continuidad: el mismo profesor acompañándote todo el curso, de septiembre a junio, con un plan anual sin permanencia, a plazos sin intereses y con descuento por pago adelantado. No es el atracón de la semana antes del examen, es no dejar que la laguna crezca sola mes a mes.

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