Qué ha pasado: un maratón a ritmo de vértigo
El 11 de octubre de 2026, el keniano Amos Kipruto ganó el maratón de Chicago con un tiempo de 2 h 1 min 9 s, su mejor marca personal y una de las cinco más rápidas de la historia. Según el Chicago Sun-Times, aventajó al segundo en casi dos minutos; en la carrera femenina, la etíope Hawi Feysa revalidó el título con 2 h 13 min 33 s, y en silla de ruedas la suiza Catherine Debrunner batió el récord del mundo con 1 h 33 min 16 s.
Hagamos el número que a nadie le cuadra. 42,195 kilómetros en 2 h 1 min 9 s salen a unos 2 min 52 s por kilómetro: casi 21 km/h, un ritmo que la mayoría no aguanta ni 400 metros, mantenido durante más de dos horas sin parar. La pregunta no es cuánto entrena —que entrena—, sino otra: ¿de dónde saca el cuerpo tanta energía, tan rápido y durante tanto rato, sin fundirse? Ahí es donde la actualidad deportiva se convierte en una clase de Biología.
Qué hay detrás: el metabolismo aeróbico
Tus músculos funcionan con una sola moneda de energía: el ATP. El problema es que el cuerpo apenas guarda ATP para unos segundos, así que tiene que fabricarlo sobre la marcha quemando combustible (glucosa y grasas). Y lo puede hacer de dos maneras muy distintas.
La vía rápida es la anaeróbica: rompe la glucosa sin oxígeno (glucólisis) y da energía al instante, pero poca y con un coste. Por cada molécula de glucosa saca solo 2 ATP y deja residuos (lactato) que acidifican el músculo. Es la del sprint: brutal, pero se agota en segundos.
La vía de fondo es la aeróbica: quema esa misma glucosa (y grasa) con oxígeno dentro de las mitocondrias, las "centrales eléctricas" de la célula. Es más lenta de arrancar, pero su rendimiento es enorme. Fíjate en el salto:
- Sin oxígeno (anaeróbica): ~2 ATP por glucosa. Potencia máxima, autonomía mínima.
- Con oxígeno (aeróbica, en la mitocondria): unos 30 ATP por glucosa. Unas quince veces más energía del mismo combustible.
La respiración celular que saca esos ~30 ATP tiene tres etapas encadenadas: glucólisis (en el citoplasma), ciclo de Krebs y cadena transportadora de electrones (ambas en la mitocondria). Un maratonista de élite corre casi todo el rato en modo aeróbico puro: su cuerpo es una máquina de meter oxígeno y quemar grasa a un ritmo que tú no podrías sostener. Por eso aguanta dos horas en vez de dos minutos.
El VO₂máx y el umbral: el número que decide la carrera
Si el combustible aeróbico depende del oxígeno, la pregunta clave es: ¿cuánto oxígeno puede usar tu cuerpo por minuto? Ese tope tiene nombre, VO₂máx (consumo máximo de oxígeno), y se mide en mililitros por kilo y minuto. Una persona sedentaria ronda los 35-40 ml/kg/min; un corredor de élite pasa de los 80. Es, literalmente, el tamaño de su motor aeróbico.
Pero hay un segundo número igual de importante: el umbral anaeróbico, el ritmo a partir del cual empiezas a acumular lactato más rápido de lo que lo eliminas. Correr por debajo del umbral es sostenible; por encima, el reloj empieza a correr en tu contra. La hazaña de Kipruto no es solo tener un motor gigante, sino poder rodar durante dos horas justo al borde de ese umbral sin pasarse. El entrenamiento, además, multiplica el número y el tamaño de las mitocondrias: por eso un cuerpo entrenado quema más grasa y guarda la glucosa para el final.
Cómo se estudia esto en clase
El metabolismo celular es de los temas que más miedo dan en Biología de Bachillerato y, a la vez, de los que mejor se entienden si los ordenas bien. El fallo típico es intentar memorizar la lista de moléculas de la glucólisis y el ciclo de Krebs sin tener claro lo esencial: qué entra, qué sale y cuánta energía se obtiene en cada paso. Otro error clásico de examen es confundir respiración celular (lo que pasa dentro de la mitocondria) con ventilación (respirar aire por los pulmones): son cosas distintas. Tres cosas que marcan la diferencia:
- Dibuja tú el flujo completo: glucosa → glucólisis → ciclo de Krebs → cadena de electrones → ATP, y coloca dónde ocurre cada etapa. Si lo sabes dibujar, lo sabes.
- Quédate con los números gordos (2 ATP sin oxígeno frente a ~30 con oxígeno) antes que con cada intermediario. El balance energético es lo que de verdad cae.
- Asócialo a algo real, como este maratón: aeróbico = fondo, anaeróbico = sprint. El cerebro recuerda historias, no esquemas sueltos.
Cuándo vale la pena un profesor particular
Si llevas dos semanas atascado con la respiración celular, se te mezclan las etapas o no sabes de dónde sale ese ~30 frente al 2, un empujón concreto ahorra muchísimo tiempo. Un profesor particular no te suelta el tema entero: detecta en media hora qué pieza te falta y te la coloca con un ejemplo que se te queda. En Eurekademy puedes probar con una primera clase con un 50% de descuento, sin compromiso, y echar un vistazo a nuestras clases de biología para contarnos por dónde se te hace bola.
La actualidad da titulares; la clase te da el porqué. Que alguien corra 42 kilómetros a 21 por hora es una proeza deportiva y, a la vez, la mejor excusa para entender de verdad cómo tus células fabrican la energía con la que vives.